Mari Paz Brasas Martínez
Una historia tierna, delicada y divertida, que protagoniza un niño solitario (Teófilo) que descubre un fascinante universo entre los muros de la catedral y sus fantásticos inquilinos de piedra.
Con la fuerza narrativa propia de los clásicos y unas imágenes que descubren a un talentazo plástico. Un álbum irrepetible.
Las ilustraciones son de Raquel Ordóñez Lanza
AZULEÓN